Panorámicas

Sandra Balsera M.

Aquí os presento las panorámicas que voy haciendo. Espero que os agraden.

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Allu’ Kah 8

La presión aumentaba, notaba como mi cuerpo se cansaba más y más a medida que avanzaba, los ojos se me caían y la respiración resultaba mucho más pesada por lo que me detuve y en cuestión de segundos sabía que ese había sido el mayor error que podía haber cometido.
Una ráfaga de viento estremecedora me atravesó haciendo que sintiese el frío en cada uno de mis huesos e incluso tuve la sensación de que se me paró el corazón cuando levanté la vista y ví dónde me había metido. El paisaje había cambiado radicalmente, me encontraba en el mismo sitio de hacía unos segundos pero era muy distinto. Estaba todo oscuro y el silencio era total. No se escuchaba el zarandeo de los árboles con el viento ni sentía la humedad de la tormenta que se aproximaba, sin embargo, la presión cada vez era mayor hasta el punto de agobiarme, creí que me volvía loco, pero tampoco me atrevía a moverme por si llamaba la atención de algo o alguien y, la verdad, no sabía hasta que punto tenía razón.
Solamente habían pasado unos pocos segundos pero me parecieron horas. El silencio, la dificultad para respirar y la presión en aumento pudieron conmigo, comencé a andar con la esperanza de encontrar una salida a aquella situación. Tenía la mente nublada y bastante miedo como consecuencia  pero aún así seguía avanzando, descubrí que el sitio contenía numerosas galerías suspendidas en el aire y pegadas en paredes y suelos. Se podía ver el final en algunas de ellas y también como se comunicaban unas con otras, eran idénticas a la galería por la que entró el ente que me atacó en casa de Rifttzer. La simple idea de pensar que fuese el mismo tipo de galería me asustó un poco pues eso significaba que el ente venía del mismo sitio en el que yo me encontaba pero también implicaba que tenía una oportunidsd de salir de aquel lugar.
Sin más dilación me dispuse a explorar una de las tantas galerías, elegí precisamente esa porque tenía una forma bastante familiar, de hecho, se parecía al edificio en el que había conocido a Rifttzer.
Justo antes de entrar en la galería escuché unos golpecitos y unos pasos detrás mío, noté como el sudor frío me caía lentamente por la cabeza, me dí la vuelta y grité del horror cuando ví lo que estaba delante mío.
No tenía rostro pero poseía una mirada rojiza y esbozaba una sonrisa macabra al mismo tiempo que arrastraba la enorme capa que le cubría y daba golpecitos en el suelo con una enorme guadaña.
-¡Por fin te tengo!-Exclamó y comenzó a acercarse.

Reflexión Sueños Intensos

¿Por qué los sueños intensos ya sean pesadillas, de acción, de aventura, etc…nos marcan tanto cuando nos despertamos?

Muchas veces tenemos un sueño muy intenso y en él aparecen lugares o personas conocidas que juegan un papel importante  y sin saber por qué ,cuando nos levantamos y miramos a esa persona o pensamos en ella, no podemos obviar lo que ha pasado en nuestra mente aunque esa persona no haya hecho nada.

De hecho podemos llegar a odiar o a querer a una persona sólo por lo que ha pasado en nuestra traviesa cabecita y nos cuesta creer que la persona en cuestión hable con nosotros o se comporte normalmente cuando nosotros le hemos visto hacer cosas que ni él se imagina.

En fin, este tema da mucho de lo que hablar. Si quieres  opinar escribe un comentario con alguna situación similar que hayas vivido y así compartimos experiencias.

Un saludo, Gundrax.

Allu´Kah 7

-¿Por qué has hecho eso?- Era la pregunta que más veces me repitieron durante el interrogatorio, yo no paraba de decir que todo había sido un accidente pero parece que sólo Mideia me creía.

Los minutos, las horas seguían pasando y no conseguía convencer a nadie, la mirada de desconfianza de Rëy´kho, la seriedad de Rifttzer y el pasotismo de Slyrgon aumentaban a medida que las preguntas surgían.

La desesperación me consumía más y más, yo no quería estar allí, quería volver a mi casa y saber que todo era un sueño; el edificio, los gritos, las amenazas, la presión, ¡Todo! Quería que desapareciese.

-Respóndeme, dime a qué has venido, qué pretendías con lo que acabas de hacer, ¡Respóndeme maldita sea!- Rifttzer se impacientaba más y más, mientras yo callaba.

-Yo…no quiero estar aquí- Me levanté de la silla y salí por la puerta. Podía escuchar cómo todos me gritaban.

-Eso, vete, a ver cuánto duras ahí fuera tú solo- Era Rëy´kho que me miraba con rabia y misericordia a la vez.

-Si no quiere ayuda no se puede hacer nada- Murmuraba Rifttzer.

-Déjadle, no ha pasado nada bueno desde que llegó- Le dijo Slyrgon a los demás

Mientras tanto Mideia me miraba desde el otro lado del pasillo, como si esa fuese la última vez que fuese a verlos a todos.

-Cuídate- Fue lo último que escuché antes de salir por la puerta.

Bajé las escaleras y me crucé con un tipo bastante siniestro, era alto y robusto, con el pelo largo y rizado y todo el cuerpo cubierto con una gabardina negra. Cuando pasó a mi lado me estremecí pues llevaba un saco colgado del hombro que goteaba una especie de líquido negruzco. Al ver que me había fijado en él me miró durante una fracción de segundo, fracción en la que vislumbré una expresión de tristeza en su rostro, después de aquello siguió su camino y yo el mío.

Al llegar a la entrada volví a fijarme en el cuadro que estaba colgado. La mujer, aquella extraña masa que se extendía por su cuerpo…Todo era muy extraño pero decidí no darle más vueltas y volver a la calle, con suerte podría volver a casa y todo aquello habría terminado.

Al poner un pié en la calle volví a sentir todo de nuevo: La presión, me volvía a sentir incómodamente observado y la meteorología no ayudaba tampoco en ese sentido.

Me daba igual, al menos no estaba entre locos ni tenía a nadie que me gritase o me echase la culpa de todo así que emprendí de nuevo el camino hacia casa, allí me sentiría seguro.

No había recorrido ni diez metros desde que salí del portal cuando escuché una fuerte respiración detrás de mí, decidí acelerar el paso pues fuese lo que fuese aquello no quería que me cogiese. Seguía avanzando, el ambiente se ponía cada vez más oscuro y la respiración aumentaba más y más, se estaba acercando…

Allu´Kah 6

Rëy´kho irrumpió en la habitación con otras dos personas:

Una mujer alta, pelirroja y risueña que portaba una sierra enorme sobre su hombro izquierdo y una mochila en la espalda. Vestía con una camiseta ancha y unos pantalones oscuros de los cuales colgaban cápsulas de varios colores. Lo que más llamaba la atención era que su brazo derecho parecía estar totalmente quemado, la quemadura poseía un curioso color azulado y sobre ella descansaba un enorme lobo grisáceo que combinado con el azul del brazo parecía como si flotase en el cielo.

El otro acompañante era un chaval de unos 13 años aproximadamente, tenía una mirada de enfado y, la verdad, no hay mucho que contar de él. Era bajito para un niño de su edad, pelo oscuro aunque ojos claros y, por lo que pude deducir de su aspecto, un gran fan del power metal.

-¿Se puede saber qué está pasando aquí?- Preguntó Rëy´kho bastante molesto.

Rifttzer me soltó y me tiró al suelo, justo a los pies de Rëy´kho y dijo: -Gracias a él se ha filtrado un ¨Rassvert¨ y casi le matan…Mira, estoy por mandarle de nuevo a la calle, así no nos dará más problemas.

-¡No era mi intención! Solo me sentía mal y quería un poco de espacio- Contesté.

-Debemos tomar una decisión y pronto, no podemos arriesgarnos a otro ataque, ya van 5 en lo que llevamos de mes y como sigamos así, a fin de año ya no podremos hacer nada…¡Mira como se ha quedado la pared!- Rëy´kho señaló el sitio por el que había entrado ¨el ser¨. Me quedé boquiabierto cuando miré hacia el muro. Era escalofriante, como un agujero negro que se comunicaba con una red de pasadizos y grutas que no parecían tener fin.

-Tendré que traer otro- Rifttzer se levantó y salió de la sala con Rëy´kho. La mujer había estado observando todo el rato, se me acercó y me dijo:

-No te preocupes por todo esto, son un poco serios pero no es nada que no haya pasado ya, se preocupan por todos nosotros eso es todo. Dime, ¿te has hecho daño?

Un dolor punzante se encargó de recordarme que la extraña criatura me había mordido en el brazo izquierdo por lo que contesté:

-La verdad es que sea lo que sea lo que ha salido de la pared, me ha mordido.- Intentaba aguantarme para disimular pero la verdad es que todavía seguía asustado y el dolor era bastante agudo.

Cuando la mujer vio la herida exclamó:

-¡Esto es grave, hay que tratarlo inmediatamente!- Cogió una de las capsulas de color violeta que portaba en su cintura y sin pensárselo dos veces me pinchó el brazo.

Enseguida sentí un ardor que me recorrió todo el cuerpo, haciendo que sintiera todos y cada uno de mis músculos. Milagrosamente al poco rato ¡La herida había desaparecido! No pude ocultar mi asombro y le di las gracias a aquella mujer.

-Gracias, de verdad, la próxima vez tendré mas cuidado. Por cierto, ¿Cómo te llamas?-

-Mi nombre es Mideia y estoy especializada en medicina y combates cuerpo a cuerpo. Este chaval que ves a mi lado es mi hermano pequeño, puede parecer que está todo el día cabreado pero en realidad es muy sociable, solo es un poco desconfiado al principio. ¿Slyrgon, por qué no saludas al nuevo?-

El niño había estado apartando la mirada todo el rato, parecía molesto por haber llegado y no haber tenido nada de acción, aún asi, con aires malhumorados se presentó:

-Pff…Bueno, yo me llamo Slyrgon, soy el más rápido del edificio y se me da bien atacar rápido pillando desprevenido al objetivo, soy sigiloso y me escapo fácilmente-

Justo cuando Slyrgon terminó de presentarse Rifttzer y Rëy´kho aparecieron con un cuadro y lo colocaron tapando el agujero de la pared.

-Yo creo que con esto bastará- Dijo Rifftzer.

-Ahora…¿Te vas a portar bien o te vamos a tener que echar a la calle?- Rëy´kho me miró fijamente y ,con actitud desafiante, me cogió del cuello y me sentó en una silla.

El interrogatorio volvía a comenzar sólo que esta vez…Estaba metido en un buen lío.

Allu´Kah 5

Rifttzer me miraba fijamente, sosteniendo la botella con una mano y apoyándose en el sofá con la otra. Tenía una mirada seria y autoritaria aunque al mismo tiempo se podía ver como esbozaba una sonrisa en su rostro.

El ambiente era pesado, podía sentir la presión que Riftter ejercía sobre mí, sabía que no debía decir ni hacer ninguna tontería o las consecuencias serían nefastas. Por una parte quería irme y olvidarme de todo aquello pero sabía que si me expulsaban del edificio estaría en peligro por lo que traté de medir bien mis palabras.

-Bueno, yo, esto…Me llamo Gundrax y vengo de mi casa pero todavía no sé dónde estoy…-Contesté dubitativo.

-Bien, bien, tampoco te pongas nervioso así que respira profundo y contéstame sin mentiras ni trucos. Vienes desde tu casa…¿Hacia dónde te dirigías? –

-Se supone que iba al instituto porque tengo clase ahora a las…bueno, eso ya no importa, ¿Qué es este lugar?-Estaba asustado.

-Si no te importa las preguntas aquí las hago yo, ten cuidado con lo que dices o te expulsaré sin dudarlo.-Se incorporó del sofá y se me acercó.-¿Cómo nos has encontrado, acaso te manda ¨Él¨?-

En ese momento noté como los nervios me invadían por completo, ¿Quién era ¨Él¨? ¿Qué se supone que debía contestarle? Cada vez me incomodaba más estar en presencia de Rifttzer y se me ocurrió que si conseguía evadir las preguntas con alguna excusa quizás podría buscarme otro sitio donde estar, sin sentirme tan intimidado y a la vez estar seguro, por lo que respondí:

-No, bueno, en realidad se me ha hecho tarde, no quiero faltar a clase así que debo irme, gracias por todo-Me levanté del tirón y salí corriendo hacia la puerta de la habitación.

Sin darme cuenta me tropecé y tiré una de las lámparas que iluminaban parte de la pared que daba al pasillo. En cuanto la bombilla tocó el suelo se hizo añicos, lo noté. La extraña presión y la sensación de sentirme observado apareció de golpe y casi sin darme cuenta una extraña figura surgió de la sombra de la pared que se había formado al caer la lámpara. Rápidamente se abalanzó sobre mí y sin darme tiempo a reaccionar me mordió la mano izquierda provocándome un dolor punzante y agudo.

-¡MIERDA, VUELVE AL INFIERNO!-Rifttzer se había levantado y lanzaba un potente ataque con la cadena metálica que siempre llevaba colgando del pantalón. La bestia de las sombras, al recibir el impacto de lleno, se desvaneció al instante.

-¿ESTÁS LOCO? ¿LO HAS HECHO A PROPOSITO VERDAD?-Rifttzer me cogió del cuello y empezó a gritarme mientras me zarandeaba en el aire.

Justo cuando creí que las cosas no podían ir peor se escuchó cómo alguien tiraba la puerta abajo y gritaba.

-¿QUÉ HA PASADO? ¿UN ATAQUE? ¿ESTÁS BIEN RIFTTZER?-Era Rëy´kho que había escuchado los ruidos y los gritos.

Estaba perdido.

Allu´Kah 4

Había un pasillo muy largo que contenía muchas puertas a los lados, algunas de ellas estaban abiertas. Al asomarme miraba con incredulidad como albergaban cachivaches de todo tipo, otras sin embargo, contenían toneladas de comida y las que más me gustaron sin duda, las habitaciones que guardaban hermosas obras de arte; cuadros al óleo, acuarelas e incluso algunas láminas impresas. Casi al final del pasillo me asomé a una habitación que estaba a oscuras, era igual que las demás con una excepción: solamente contenía un cuadro enorme cubierto con una sábana. Justo cuando me había acercado lo suficiente e iba a destaparlo, Rifttzer se acercó a mi y me increpó:

-No deberías estar aquí- Y cerró la puerta después de comprobar que todo estaba en orden.

-Lo siento, sentía curiosidad. ¿De quién es ese cuadro?- Le pregunté mientras avanzaba por el enorme pasillo.

Rifttzer sin soltarme el brazo me dijo: -Es mío, pero si quieres tocar algo antes tienes que pedirme permiso, ahora vamos a la sala de reuniones, hay algunas cosas que quiero preguntarte-.

Continuamos avanzando hasta llegar al final, había una sala enorme con muchísimos sofás, televisiones, un billar, nevera, etc…Todo perfectamente iluminado y, aunque el orden no parecía ser el punto fuerte de nuestro amigo, todo parecía bastante limpio.

Cuando encontramos un sitio donde acomodarnos, el ¨interrogatorio¨ comenzó.

-Bueno, bueno, antes de que empiecen las preguntas incómodas ¿quieres algo para picar?-Riftter se sentó a mi lado y me miró fijamente.

-No gracias, estoy bien- En realidad los nervios me recorrían todo el cuerpo y, para qué mentir, necesitaba encontrar un baño.

-Entonces, voy a coger algo de la nevera y ahora vengo- Rifttzer se levantó y caminó hacia la nevera.

Mientras tanto yo continuaba analizando el lugar, la verdad, era bastante acogedor y tenía de todo, lo único que me preocupaba era qué quería saber de mi y qué iba a pasar después de terminar las preguntas. ¿Me iban a echar? ¿En realidad podía confiar en esta gente? ¿Dónde estaba? ¿Qué significaba todo esto? Las preguntas pasaban por mi cabeza pero lo peor estaba por llegar.

-¡Ajá! Sí, me apetece una de estas- Rifttzer sacó un par de cervezas de la nevera y se sentó a mi lado.

-Bueno, lo primero de todo ¨Gundrax¨ (si de verdad te llamas así)-murmuró-Dime quién eres y de dónde vienes.

Primera pregunta y ni siquiera sabía qué contestar.